Ago 04 2009

“La anorexia o la homosexualidad pueden llevar a la nulidad matrimonial”

Este articulo fue publicado por Homosexual a las 0:00 am.

Cada vez son más los matrimonios que se rompen y que acuden al juzgado para su separación o divorcio. Sin embargo, son muy pocos los que presentan sus hechos al tribunal eclesiástico para tramitar la nulidad matrimonial. 2009 es un año de sequía para la diócesis de Tui-Vigo, ya que sólo se han presentado dos casos frente a los 50 anuales en tiempos pasados. El juez eclesiástico Juan Carlos Sendón achaca esta baja cifra al “desconocimiento de la sociedad o la falta de interés hacia la Iglesia”.

–¿Cuál es la diferencia entre separación, divorcio y nulidad matrimonial?

–Al principio la Iglesia era la que atendía las separaciones de los matrimonios de bautizados, trabajo que después se trasladó al ordenamiento civil. Una separación no elimina el vínculo de matrimonio, aunque esas personas no tengan nada en común, pero el divorcio sí rompe ese vínculo. Sin embargo, si dos personas se casan por la Iglesia, aunque se divorcien, siguen estando casados. Si uno de los cónyugues se casa después por lo civil, está incapacitado para la comunión porque está cometiendo un pecado. En cuanto a la nulidad matrimonial, la pareja deja de existir a todos los efectos.

–¿Se producen muchas nulidades matrimoniales al año?

–Cada vez son más los matrimonios que fracasan, algo preocupante para la Iglesia y para la sociedad. Un juzgado de familia atiende una media de 1.500 divorcios al año, mientras que nosotros tramitamos poco más de 20. En Madrid o Barcelona han cerrado salas dedicadas a esto. Quizás sea por el desconocimiento de la sociedad, por la falta de interés hacia la Iglesia o por el falso mito de que sólo acceden a ello famosos.

–¿Es un proceso exclusivamente eclesiástico?

–Las nulidades matrimoniales también se dan en la jurisdicción civil, pero estos son más exigentes que la Iglesia. La separación y el divorcio en la práctica no exigen causas, simplemente basta con la voluntad de uno de los dos. Para las nulidades matrimoniales la Iglesia estudia a fondo las razones y las partes deben aportar testigos para corroborar los hechos.

–¿Cuáles son las principales causas por las que se demanda la nulidad matrimonial?

–La gente no conoce la causa en sí, simplemente expone los hechos y los abogados plantean las causas. Muchas veces los matrimonios fracasan por la inmadurez de uno de sus miembros, porque se dejan llevar por un arrebato personal y se dan cuenta de que no es la pareja que esperaban o porque no se adaptan a una vida en común.

–No siempre se acepta y se concede la nulidad matrimonial. ¿Cuáles son los supuestos en los que sí se lleva a cabo?

–Normalmente se apela a la falta de inmadurez y a la incapacidad para asumir causas. Pero existen otros supuestos, como que uno de los miembros descubra su homosexualidad, ya que hace sufrir a la otra persona. La drogadicción, la ludopatía, los malos tratos o la perturbación de las patologías sexuales son otras de las causas aceptadas por la Iglesia. También se han dado casos de anorexia, puesto que la persona está incapacitada para el matrimonio y psicológicamente no puede asumir la unión. Si uno de las dos partes se niega a tener hijos, esa exclusión a la procreación puede ser una causa justificada.

–¿La infidelidad no entra en estos parámetros?

–La interferencia de terceras personas no es causa de nulidad porque la Iglesia permite perdonar. Pero si el engaño se produce a poco tiempo de casarse, la inmadurez afectiva se admite como motivo de anulación. Somos débiles y humanos, pero hay que cuidar el matrimonio y, si ha funcionado durante 10 o 15 años, si después hay una infidelidad es porque hay un abandono grave del vínculo y en ese caso no se admite la nulidad.

“La legislación civil actual está alterando la sociedad”

–¿Cuáles son los procedimientos a seguir para conseguir la nulidad matrimonial y cuánto tiempo se tarda en obtenerla?

–Por lo general dura cerca de un año, aunque el tiempo va a depender de las tareas que tenga el juez, ya que la mayoría también somos sacerdotes. Son necesarias dos sentencias, la de primera instancia en el tribunal eclesiástico de la ciudad en la que se tramita, en este caso en Vigo, y la segunda instancia en el de Santiago. Si no hay acuerdo, puede llevarse a Madrid y, en casos extremos, a Roma. Las personas exponen sus hechos a los abogados y estos transmiten las causas al juez para que las examine. También interviene el defensor del vínculo o promotor de la justicia, una figura oficial que se opone a la nulidad.

–¿Cuánto cuesta un juicio de este tipo?

–No hay unas tasas uniformes para el proceso de nulidad matrimonial. En Vigo ronda los 1.300 euros, dinero que se destina al personal que interviene y a los servicios del tribunal eclesiástico. Pero la gente que carece de recursos puede beneficiarse de manera gratuita de esto. Estas tasas sirven para subsistir al no beneficiarnos de los presupuestos del Estado.

–¿Esta es la única manera para poder contraer matrimonio por segunda vez por la Iglesia?

–Sólo se admite un segundo matrimonio si uno de los dos muere o si hay una nulidad matrimonial. Y se pueden llevar a cabo tres o cuatro nulidades y sus respectivos matrimonios si hay causas justificadas.

–¿Cómo describiría la sociedad actual?

–La Iglesia tiene competencias sobre las personas bautizadas y no nos agrada nada un divorcio. La legislación civil actual está alterando la sociedad al permitir los matrimonios entre homosexuales o las parejas de hecho, porque varían la realidad matrimonial de la historia.

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